1. La Doctrina del Shock, de Naomi Klein.
Un libro terrible, sobrecogedor. Un relato descarnado sobre como se utilizaron las dictaduras del cono sur como campo de pruebas de las teorías económicas de la Escuela de Chicago redactadas por Milton Friedman. Hace especial hincapié en el uso de la tortura como elemento de control de las opiniones para inducir en la sociedad un estado de shock que impida todo tipo de contestación.
Uno lee esto y empieza a atar cabos y empieza a entender esta crisis que nos han traido. Desde que todo esto empezó, he tenido muy claro que la crisis la han creado las políticas neoliberales que empezaron con la desregulación de los mercados financieros. Pero hace falta leer este libro para darse cuenta de que el estado de shock en el que nos encontramos como sociedad (Cómo, si no, aceptaríamos estos recortes en nuestros derechos y libertades no ya sin levantar barricadas sino, encima, votando a la derecha) está siendo aprovechado por algunos para implantar el modelo ultraliberal de Friedman y sus Chicago Boys.
Vamos de cabeza al desastre y nadie puede salvarnos. Pero con libros como este, al menos sabemos quienes son los culpables a los que habrá que señalar cuando todo reviente.
Nota: Léanlo, les va la vida en ello.
2. El Maestro y Margarita, de Mijail Bulgakov
Una novela satírica, muy crítica con los primeros tiempos del Estalinismo. La historia está muy bien hilada con frecuentes golpes de humor y las situaciones muy bien presentadas. Me extraña que nadie haya intentado aún hacer una película, porque tiene la estructura perfecta para ello. Sin embargo le falta la universalidad de las grandes novelas: Da la impresión de que hace falta ser moscovita y haber vivido en la URSS en los años 30 para coger todos los matices de la historia y la mayoría de los chistes.
Leído a medias entre la edición en papel (15 €) y mi Kindle (0’89 €)
Nota: Muy buena, pero esperaba más.
3. El Color de la Magia, de Terry Pratchett.
Divertidisimo. Una parodia de los libros de Magia y aventuras que tan populares son entre los adolescentes. En Mundodisco, un mundo plano colcado en el caparazón de una tortuga que se sujeta sobre cuatro elefantes gigantes, un mago incompetente y cobarde recibe el encargo de vigilar la integridad del primer turista de su mundo. Un baúl con patas les sigue a todas partes comiéndose todo lo que encuentra a su paso. En el camino van destrozando mundos, extinguiendo civilizaciones y calcinando ciudades.
No será el último libro de esta serie que me lea. Leido en mi Kindle.
Nota: Extraordinario, imprescindible.
4. Una Habitación en Holanda, de Pierre Bergounioux.
Sencillamente deslumbrante. Leí la recomendación en el blog de Rafael Robles y no lo dudé. Son menos de 100 páginas, pero tan bien escritas (y tan bien traducidas, claro, que no es fácil encontrar buenas traducciones del Francés) que la lectura se hace eterna por releer una y otra vez cada párrafo.
Es la crónica del camino que llevó a Descartes a instalarse en Holanda para escribir el Discurso del Método, a la vez que una recorrido por la historia de Europa y una reflexión sobre como el entorno condiciona nuestra manera de pensar, un tema recurrente en Bergounioux.
Valoración: Imprescindible, pero solo para amantes de la literatura con mayúsculas.
5. Un poco de azul en el paisaje, de Pierre Bergounioux.
Este lo compré con el anterior y por el mismo motivo. Vuelve Bergounioux a reflexionar sobre cómo nuestro entorno condiciona nuestra personalidad, pero añade además todas las influencias que van saliendonos al paso a lo largo de la vida: las gentes, las situaciones, los libros… El estilo, tan propio en Bergounioux, de párrafos largos y complejos, descripciones milimétricas de sitios y sensaciones, construcciones gramaticales complejas (maravillosamente traducidas, provocan en el lector la sensación de estar plenamente sumergido en el paisaje que se nos describe o la escena que se nos narra. Pero se hará muy cuesta arriba a los lectores de Best-Sellers y amantes de Delibes.
Valoración: Seguramente lo mejor que he leído en muchos años.
6. Los Juegos del Hambre (1, 2 y 3) , de Suzanne Collins.
Bodrio es poco. La historia en principio promete: Futuro apocaliptico, problemas sociales, … bien. Lo que daba para un cuento largo se ha estirado para hacer casi dos mil páginas durante las cuales vas siguiendo a la protagonista con la esperanza de que muera lo antes posible y de una manera rápida y poco dolorosa para el lector.
Valoración: Como los Whoppers, no está malo, pero en el fondo eres consciente de que estás comiendo mierda empaquetada.
7. Fiesta, de Ernest Hemingway.
En julio decidí que este iba a ser el verano de Hemingway e hice acopio de todo lo que pude encontrar por ahí y me dispuse a la tarea. La primera “víctima” fue Fiesta, una novela autobiográfica que recopila las vivencias de Hemingway durante los años 20 en los Sanfermines. Con un poco de imaginación se pueden reconocer algunos de los personajes que más adelante retrataría en París era una fiesta. Muy rápida, muy ágil, imprescindible para entender toda la novela americana del siglo XX.
Valoración: La mejor puerta de entrada a la Obra de Hemingway. Si aún no la han leido ya están tardando.
8. Muerte en la tarde, de E. Hemingway.
Ya que estaba con los Sanfermines continué con esto. Reconozco que no sabía de que iba el tema, me esperaba una continuación de Fiesta más centrada en las corridas de toros, y lo que me encontré fue a un periodista intentando explicar Los Toros a los Yanquis. Aguanté veinte páginas y lo dejé, pero me sirvió para constatar como han cambiado las sensibilidades a lo largo del siglo: lo que en los años 20 se consideraba un emocionante exotismo, poco a poco ha pasado a ser considerado como lo que es, una salvajada pintada de colorines.
Valoración: Fuera de lugar en estos tiempos. No pierdan el tiempo con él.
9. París era una Fiesta, de E. Hemingway.
Después de la Experiencia de Muerte en la Tarde tenía que reconciliarme con el viejo Ernest, así que volví a una de las novelas que más me impresionó en mi juventud. Publicada tras su muerte, Paris era Una Fiesta es un relato de la vida de Hemingway y sus amigos en el París de entreguerras. En palabras de Hemingway una epoca en la que fueron “muy pobres y muy felices”. Vuelve a aparecer el cronista de una generación (la Generación Perdida) , el brillante periodista que se sincera con su público contando exactamente lo que ve.
Valoración: Uno de los libros que hay que leer antes de morir.
10. Socionomía, de Dolors Reig.
Conocí a Dolors Reig en las Jornadas Pedagógicas de UCETM en Cuenca y me impresionó tanto lo revolucionario de sus ideas como la claridad con que las expone. Cómo nos cambian las redes sociales, cómo cambian a nuestros alumnos, cómo han cambiado nuestra forma de relacionarnos, y cómo hemos cnseguido abstraer el mensaje del medio. Yendo a lo que a mi me interesa: cómo debe evolucionar la escuela para adaptarse a la nueva realidad digital en la que se mueven nuestros alumnos y, aunque no queramos reconocerlo, también nosotros.
Valoración: un 10. Hay que leer este libro para entender el mundo actual.
Erica comentó:
Pues sinceramente yo creo que Los Juegos del Hambre 1,2 y 3 están muy pero que muy bien.Están de los primeros en mi lista de libros favoritos, y libros no me he leído pocos.
contacto comentó:
A mi me pareció muy pobre. Como literatura de evasión no está mal, cumple su función: entretener. Pero no es de esos libros que hojeas buscando un párrafo que te impresionó o que recordarás por la huella que te dejó. Posiblemente usted y yo busquemos cosas distintas en los libros. Muchas gracias por comentar, me ha recordado que tengo esta pagina sin actualizar y tengo que reseñar otros seis o siete libros.
Erica comentó:
De nada =)