El Blog del Profe Miguel

Un blog muy personal

Halloween (2). Un disfraz de esqueleto.

Sara quería difrazarse de esqueleto, así que había que hacerle un disfraz de esqueleto. Cierto es que lo más fácil era irse a una tienda de disfraces y comprar uno hecho, pero se trata tambien de implicar a los niños en estas actividades y de evitar enviarles el mensaje de que las cosas se compran hechas. Prefiero que aprendan que las cosas hechas a mano son mejores y mas divertidas.

El caso es que todo empieza con unos leggins (¿en que momento exacto de la historia la palabra mallas fue sustituida por leggins?) y una camiseta negros, a ser posible viejillos, porque no se podrán recuperar para la vida activa. Si no se tienen, se pueden comprar en H&M, C&A o Primark por siete u ocho euros.

Luego hay que dejarse caer por la mercería más cercana (ventajas de vivir en un pueblo: las tiendas de barrio aún sobreviven) y comprar un trozo de tela de esa que se pega con la plancha (0’35 € el metro).

Con la modelo vestida de negro se van haciendo unos modelos de los huesos a medida de sus brazos, piernas, etc. que iremos poniendo sobre la ropa para ajustar el tamaño de las piezas al de la prenda.

Primero pegamos las piezas con cinta adhesiva para hacernos una idea de por donde van los huesos

Ahora que ya sabemos el tamaño de los huesos, calcamos todas las piezas en la tela adhesiva y las recortamos. Vestimos a la modelo con la ropa negra y con unos alfileres vamos colocando las piezas hasta que nos guste como quedan.

Poniendo huesos en su sitio, como un traumatólogo cualquiera.

Si se tarda mucho en recortar y colocar se corre el riesgo de que la modelo se nos duerma de puro aburrimiento. Las diez de la noche no son horas de andar haciendo disfraces, por muy de esqueleto que sean.

El proceso es pesado, porque la tela adhesiva es bastante dificil de recortar, pero no es en absoluto dificil.

Ahora solo nos falta coger la plancha e ir pegando los huesos en su ubicación definitiva. Poco a poco, con mucha paciencia, en esta fase cualquier error puede ser fatal.

El resultado se puede ver aquí abajo.

Lápiz, tijeras, plancha y cuatro horas de trabajo. Habrá merecido la pena cuando vea la cara de Sara por la mañana.

Nos falta la careta. Pero para eso hay muchas opciones: el fieltro, la cartulina, o, si se ven con ánimos, las mascaras de escayola de La Factoría Plástica.

Mañana haremos el disfraz de calabaza. Permanezcan a la escucha.

Halloween (1). Vaciar una calabaza

Vaciar una calabaza es un proceso que parece dificil pero en realidad es la tontería del siglo. Basta con tener cuidado para no llevarse un dedo con el cuchillo, pero eso se resuelve simplemente poniendo los dedos por la parte del cuchillo que no tiene filo.

Necesitaremos los siguientes elementos:

  • Un cuchillo grande para abrir la calabaza
  • Un cuchillo pequeño para recortarla
  • Una cuchara sopera para vaciarla
  • Un rotulador para marcar los cortes.

El primer paso es coger la calabaza y abrirla. Cuanto mayor sea la calabaza, mejor. La mayor parte de la gente las abre por arriba, separando la parte del rabo, pero en mi caso he abierto la calabaza por detrás porque estaba empezando a pudrirse:

Efectivamente, la calabaza se estaba poniendo pocha, así que no ha habido más remedio que sacrificarla

De todos modos, yo prefiero abrirla siempre por detrás, porque queda mejor y es más sencillo a la hora de meter la velita para que de susto de noche.

Una vez abierta, hay que sacar de dentro todo lo que tiene, y para ello nada mejor que usar las manos. Lo más dificil de despegar son las hebras (con las que luego podemos hacer un cabello de ángel extraordinario) y tendremos que ayudarnos con una cuchara sopera si queremos que el interior quede liso y uniforme. Luego con un cuchillo pequeño podemos ir tallando el interior para quitar toda la carne que podamos.

Esto no da asco (salvo con las calabazas podridas). Las pepitas se pueden secar y tostar y con las hebras podemos hacer cabello de angel o flan de calabaza (salvo con las calabazas podridas).

Ahora viene la parte más dificil: hacerle los ojos, la nariz y la boca. Primero, con un Rotulador permanente (es por no decir Edding, que paso de hacerles publicidad, pero me refiero a un Edding 3000), para hacernos una idea de por donde deben ir los cortes. No se preocupen por manchar la calabaza: se borra con alcohol o colonia.

Poco a poco esto va tomando forma. Adivinen cuales de las fotos de esta imagen las tomó Sara. Es fácil si piensan en el punto de vista de una niña de 8 años.

Luego, con mucho cuidado y un cuchillo no muy grande hay que ir haciendo los recortes. Primero, con la punta del cuchillo se repasa la linea que hemos dibujado. Luego se vuelve a repasar metiendo un poco más el cuchillo, y así sucesivamente hasta que la pieza salga sola.

Este es el cuchillo en cuestión. Si es más pequeño y con menos filo no pasa nada: para lo que lo queremos sirve práticamente cualquier cuchillo, hasta los de untar mantequilla.

La única regla que hay que observar siempre es: Paciencia, mucha paciencia, aquí, como en tantos otros sitios, las prisas no son buenas.

Este es el resultado final:

Este es el resultado final una vez borradas las marcas de rotulador. En la segunda foto hay una niña escondida detrás de la calabaza. A que no la encuentran

¡Que se diviertan!

 

Máscaras para Halloween

Se acerca Halloween y empieza el estress de los padres por encontrar un disfraz tan terrorífico como barato, porque los disfraces de bruja que se venden a precio de orillo, la verdad es que están mas que re-vistos.

Vamos a fabricar unas máscaras de lo más resultón, completamente originales por poco más de 2 euros cada una, con la seguridad de que nadie más llevará una igual. La idea la he sacado de uno de los mejores sitios de internet para los de manos inquietas: La Factoría Plástica

Necesitaremos venda de escayola (4 euros el paquete en cualquier farmacia o droguería), agua, tijeras, crema hidratante

Todo baratito y al alcance de la mano

y, por supuesto, una modelo bien guapa.

Primero hay que preparar el material. Para hacer dos caretas a sendas niñas de 4 y 8 años nos tiene que sobrar con un rollo de venda de los grandes. Cortamos tiras de venda con las tijeras para tenerlas ya preparadas y trabajar más rápido, para que la modelo no se nos canse antes de tiempo. Las tiras de venda deben ser cortitas, porque la superficie a cubrir es realmente pequeña, y podremos afinar más con los perfiles y las formas.

Antes de empezar embadurnamos bien la cara de la modelo con la crema hidratante. Da igual que sea de la barata del Mercadona, el caso es que luego la escayola se despegue con facilidad sin hacer daño a la modelo.

Ahora vamos colocando capas de venda hasta cubrir completamente toda la superficie que debe tapar la máscara.

La colocación es muy sencilla: se moja la venda en el agua y se coloca sobre la cara, luego se presiona un poco para que la escayola se reparta uniformemente por toda la rejilla de la venda y se pasa el dedo mojado para que quede liso.

Cuando la cara esté totalmente cubierta de escayola hay que dejarla secar unos 10 o 15 minutos, pero como la paciencia de las modelos es directamente proporcional a su edad, vamos a dejarlo en que cuando se cansen se la sacamos con cuidado y que se seque al sol. Si hemos puesto la suficiente crema al principio, y hemos tenido cuidado de no pillar ningún pelo, la máscara debería desprenderse casi sola.

Este debería ser el resultado antes de “desmoldar” (la de la izquierda es Sara: en menos de una hora da tiempo a hacer dos máscaras). Y estas son las máscaras versión 1.0:

Ahora podemos mandar a las modelos a jugar y ponernos a trabajar en los adornos de las máscaras. Con mucho cuidado vamos añadiendo más capas y formando la expresión “terrorífica”. Es una buena idea hacer algunos bocetos para tener claro lo que uno quiere hacer, pero con resaltar la forma de la nariz, las órbitas de los ojos y los pliegues de la boca puede bastar. Aqui ya entra lo “artista” que sea cada uno.

Finalmente, mis máscaras han quedado así:
Para el fin de semana les contaré como pintarlas, con acrílico o, directamente, con témpera. Permanezcan a la escucha.