Puntualmente llega El Estafador a mi buzón. Esta vez sobre viajes en el tiempo. Esta es la que más me ha gustado:

¿Como? ¿Que no conocen El Estafador? Por Dios, vayan ahora mismo para allá y dejen de perder el tiempo leyendo estas tonterías.
Puntualmente llega El Estafador a mi buzón. Esta vez sobre viajes en el tiempo. Esta es la que más me ha gustado:

¿Como? ¿Que no conocen El Estafador? Por Dios, vayan ahora mismo para allá y dejen de perder el tiempo leyendo estas tonterías.
Vaciar una calabaza es un proceso que parece dificil pero en realidad es la tontería del siglo. Basta con tener cuidado para no llevarse un dedo con el cuchillo, pero eso se resuelve simplemente poniendo los dedos por la parte del cuchillo que no tiene filo.
Necesitaremos los siguientes elementos:
El primer paso es coger la calabaza y abrirla. Cuanto mayor sea la calabaza, mejor. La mayor parte de la gente las abre por arriba, separando la parte del rabo, pero en mi caso he abierto la calabaza por detrás porque estaba empezando a pudrirse:

Efectivamente, la calabaza se estaba poniendo pocha, así que no ha habido más remedio que sacrificarla
De todos modos, yo prefiero abrirla siempre por detrás, porque queda mejor y es más sencillo a la hora de meter la velita para que de susto de noche.
Una vez abierta, hay que sacar de dentro todo lo que tiene, y para ello nada mejor que usar las manos. Lo más dificil de despegar son las hebras (con las que luego podemos hacer un cabello de ángel extraordinario) y tendremos que ayudarnos con una cuchara sopera si queremos que el interior quede liso y uniforme. Luego con un cuchillo pequeño podemos ir tallando el interior para quitar toda la carne que podamos.

Esto no da asco (salvo con las calabazas podridas). Las pepitas se pueden secar y tostar y con las hebras podemos hacer cabello de angel o flan de calabaza (salvo con las calabazas podridas).
Ahora viene la parte más dificil: hacerle los ojos, la nariz y la boca. Primero, con un Rotulador permanente (es por no decir Edding, que paso de hacerles publicidad, pero me refiero a un Edding 3000), para hacernos una idea de por donde deben ir los cortes. No se preocupen por manchar la calabaza: se borra con alcohol o colonia.

Poco a poco esto va tomando forma. Adivinen cuales de las fotos de esta imagen las tomó Sara. Es fácil si piensan en el punto de vista de una niña de 8 años.
Luego, con mucho cuidado y un cuchillo no muy grande hay que ir haciendo los recortes. Primero, con la punta del cuchillo se repasa la linea que hemos dibujado. Luego se vuelve a repasar metiendo un poco más el cuchillo, y así sucesivamente hasta que la pieza salga sola.

Este es el cuchillo en cuestión. Si es más pequeño y con menos filo no pasa nada: para lo que lo queremos sirve práticamente cualquier cuchillo, hasta los de untar mantequilla.
La única regla que hay que observar siempre es: Paciencia, mucha paciencia, aquí, como en tantos otros sitios, las prisas no son buenas.
Este es el resultado final:

Este es el resultado final una vez borradas las marcas de rotulador. En la segunda foto hay una niña escondida detrás de la calabaza. A que no la encuentran
¡Que se diviertan!
Hoy mi mujer no encontraba las llaves del coche (que finalmente estaban en el bolso) y como procedimiento de búsqueda ha vaciado el contenido sobre la mesa del salón. No me he podido resistir a hacer un inventario y fotografiarlo para todos ustedes.

Dentro de ese bolso (porque hay más) había:

Les juro que todo el contenido de ambos bolsos es lo que aparece en la fotografía. Curioso mundo el femenino, si señor…
Se acerca Halloween y empieza el estress de los padres por encontrar un disfraz tan terrorífico como barato, porque los disfraces de bruja que se venden a precio de orillo, la verdad es que están mas que re-vistos.
Vamos a fabricar unas máscaras de lo más resultón, completamente originales por poco más de 2 euros cada una, con la seguridad de que nadie más llevará una igual. La idea la he sacado de uno de los mejores sitios de internet para los de manos inquietas: La Factoría Plástica
Necesitaremos venda de escayola (4 euros el paquete en cualquier farmacia o droguería), agua, tijeras, crema hidratante

y, por supuesto, una modelo bien guapa.

Primero hay que preparar el material. Para hacer dos caretas a sendas niñas de 4 y 8 años nos tiene que sobrar con un rollo de venda de los grandes. Cortamos tiras de venda con las tijeras para tenerlas ya preparadas y trabajar más rápido, para que la modelo no se nos canse antes de tiempo. Las tiras de venda deben ser cortitas, porque la superficie a cubrir es realmente pequeña, y podremos afinar más con los perfiles y las formas.
Antes de empezar embadurnamos bien la cara de la modelo con la crema hidratante. Da igual que sea de la barata del Mercadona, el caso es que luego la escayola se despegue con facilidad sin hacer daño a la modelo.
Ahora vamos colocando capas de venda hasta cubrir completamente toda la superficie que debe tapar la máscara.

La colocación es muy sencilla: se moja la venda en el agua y se coloca sobre la cara, luego se presiona un poco para que la escayola se reparta uniformemente por toda la rejilla de la venda y se pasa el dedo mojado para que quede liso.
Cuando la cara esté totalmente cubierta de escayola hay que dejarla secar unos 10 o 15 minutos, pero como la paciencia de las modelos es directamente proporcional a su edad, vamos a dejarlo en que cuando se cansen se la sacamos con cuidado y que se seque al sol. Si hemos puesto la suficiente crema al principio, y hemos tenido cuidado de no pillar ningún pelo, la máscara debería desprenderse casi sola.


Este debería ser el resultado antes de “desmoldar” (la de la izquierda es Sara: en menos de una hora da tiempo a hacer dos máscaras). Y estas son las máscaras versión 1.0:
Estaba ya un poco cansado del color azul, así que he cambiado la plantilla por esta que los señores de WordPress ponen gratuitamente a mi disposición. Las fotos de la cabecera son mías y van cambiando aleatoriamente. Están bajo licencia CC así que las pueden usar con total libertad siempre y cuando respeten las condiciones.
En Rugby, una vez que se cumple el minuto 80, el juego no se detiene sin más como en otros deportes de equipo. Hay que seguir jugando hasta que la pelota sale del campo o alguien marca un ensayo. Por eso el equipo que va por delante en el marcador, si tiene la pelota al cumplirse el minuto 80 la echa fuera de una patada y entonces termina el partido. Es malo para el juego, es poco elegante, poco considerado con el contrario, pero si quieres ganar el partido es lo mejor que puedes hacer. Si no lo haces quedas como un caballero, pero te puede costar muy caro.

Si me leen o me frecuentan me habrán oído decir que ser Jefe de Estudios es un buen trabajo, porque consiste en hacer que las cosas salgan como a tí te parce que deben salir. Eso es lo más alentador y prácticamente la única recompensa que tiene (dar menos horas de clase no lo considero recompensa sino sacrificio, y el dinero… solo es dinero). Pero hay días en los que tienes que tomar decisiones duras, que comprometen muchas cosas: tu posición de liderazgo, tus relaciones personales, la eficacia del trabajo, tus planes de futuro… y entonces tienes que elegir. Y no te dejan mucho tiempo para ello: tiene que ser ahora. Y eliges. Y entonces entiendes el verdadero peso y significado de la frase que te dijeron en aquel curso de Acceso a la Función Directiva: Elegir es renunciar.
Esta tarde me he jugado todas esas cosas a una carta y he decidido poner al proyecto por encima de las personas, he elegido sin personalismos, sin buscar agradar ni perjudicar a nadie. Solo pensar en aquellos que harán bien el trabajo. Creo que he ganado algunas de ellas, pero he perdido otras. He tomado una decisión injusta, pero correcta. Muy injusta, pero la mejor decisión de las posibles. A sabiendas de que un proyecto no es sino una unión de voluntades y las voluntades salen de las personas.
Volviendo al Rugby, el balón estaba en mis manos, y podía atacar, irme contra la defensa con la esperanza de que mi delantera me seguiría y conseguir un nuevo ensayo. Y sin embargo he elegido patear fuera para no perder el partido.
Me siento miserable. Pero era lo mejor.
Caso1. PÁ MATARLO
Examen final de junio de Matemáticas. Me pongo a repartir examenes y me falta una copia para el alumno X. Le pido disculpas, enciendo el ordenador del aula, conecto mi memoria USB , abro el documento y… resulta que las impresoras en red no funcionan. Vaya por Dios. Mando al alumno a la sala de profesores a buscar al de Guardia para que me vigile el examen mientras imprimo desde la sala. Enciendo el ordenador, meto el USB, abro el documento y mando imprimir. Vuelvo al aula y le entrego al alumno su copia. “Profe”, me dice, “aqui no se ve ná”. Resulta que la versión de MS Office que hay en ese ordenador no es del todo compatible con OpenOffice 3 y donde debería haber ecuaciones, funciones y gráficas solo hay puntos y rayas. Mierda. Convierto mi documento a PDF, vuelvo a la sala de profesores, imprimo de nuevo y al fin, casi un cuarto de hora despues tengo el examen.
Vuelvo al aula, se lo doy al alumno, que lo mira, lo remira, escribe su nombre en la casilla correspondiente y me lo alcanza diciendo: “Toma profe, si es que no se hacer ná”.
Caso 2. CON LOS PIES EN LA TIERRA.
La alumna X es negada para las matemáticas. Lo intenta con todas sus fuerzas, hace los deberes a diario, entrega todos los trabajos, está atenta en clase, pregunta sus dudas… pero en los cuatro cursos de ESO que llevamos viéndonos ha sido incapaz de sacar más de un 4’5 en un solo examen. Sin embargo, su actitud ante la asignatura y su comportamiento en el aula y fuera de ella siempre le suben la nota final un poco más allá del cinco. Lo demás lo va sacando, incluso con un cierto éxito, pero las matemáticas…
Siempre entrega sus examenes la última, releyendo lo escrito, con cara de preocupación. Se acerca a entregar su ejercicio, se lo queda mirando, levanta la vista y me dice: “Toma profe, sé que no está para aprobar, pero tambien sé que no me vas a suspender, así que, por favor, mándame un cuadernillo de ejercicios para el verano“.
Sin duda, lo mejor de este trabajo es el contacto con los alumnos.
La tira del Profe Miguel sigue su curso, pero despacito, ya saben ustedes que esto de ser Jefe de Estudios no me deja mucho tiempo libre para aficiones. Sin embargo intento aprovechar cada segundo libre que tengo para hacer bocetos.
Ya tengo la historia y el storyboard mas o menos hecho, será cosa de unos días que aparezca por aquí la segunda entrega. Les dejo con unos bocetos para ir abriendo boca y el adelanto de que esta si que es autobiográfica de verdad.
Que difícil se me hace,
mantenerme en este viaje
sin saber a donde voy en realidad.
Si es de ida o de vuelta,
si el furgón es la primera,
si volver es una forma de llegar.Que difícil se me hace,
cargar todo este equipaje,
se hace dura una subida al caminar.
Esta realidad tirana
que se ríe a carcajadas,
porque espera que me canse
de buscar.Cada gota, cada idea,
cada paso en mi carrera
y la estrofa de mi última canción.
Cada fecha postergada,
la salida y la llegada,
y el oxígeno de mi respiración,
y todo a pulmón, todo a pulmón.Que difícil se me hace,
mantenerme con coraje,
lejos de la tranza
y la prostitución.
Defender mi ideología
buena o mala, pero mía,
tan humana como la
contradicción.Que difícil se me hace,
seguir pagando el peaje
de esta ruta de locura
y ambición.
Un amigo en la carrera,
una luz y una escalera
y la fuerza de hacer todo
a pulmón.Cada gota, cada idea,
cada paso en mi carrera
y la estrofa de mi última canción
Cada fecha postergada
la salida y la llegada
y el oxígeno de mi respiración
y todo a pulmón, todo a pulmón
Hay otras versiones, pero sin duda la mejor es la de Miguel Ríos, del disco En la encrucijada:
Mañana empieza mi tercera semana como Jefe de Estudios. Se presenta frenética, como no podía ser de otra manera con 20 horas de clase. Menos mal ya ejerce Ana como tutora en funciones, que si no… pobres chicos. Elegí a Ana como tutora por dos motivos. El primero es que se presentó voluntaria mucho antes de que existiera la posibilidad de que yo la dejara. Para ser un buen tutor primero hay que desearlo. La otra es que en todas mis previsiones de tutores para este curso ella figuraba al mando de un 3º.
Espero que esta ya sea la última semana que tenga que compaginar la Jefatura con mi completísimo horario, porque si se prolonga mucho más, me puede dar algo (malo). Esta semana viene el inspector a revisar los horarios y me supongo que el próximo lunes ya podremos arrancar con los nuevos.
Me voy a quitar algunas clases: las informáticas de primaria con mucho dolor, porque la verdad es que disfrutaba mucho con los niños de 2º de primaria (7-8 años) en el aula de informatica. También dejaré otra informática, la de 1º ESO. Ambas quedan en buenas manos: tanto Sonia como Dani son buenos profesores y ya tienen experiencia tratando con chicos de todas las edades.
Total, que al final me voy a quedar, entre unas cosas y otras con 15 horas de clase, que tampoco está nada mal. El año pasado tuve 12 y casi no sobrevivo.
Y el caso es que a mí, el trabajo de organización y gestión me gusta. Me gusta casi tanto como el de profesor. Me gusta tomar decisiones y me gusta capitanear un equipo, consultarles cosas, pedirles opinión, dejarles hacer. Aunque claro, hay equipos más difíciles de dirigir que otros, y este que tengo yo es realmente fácil. Disfruto mucho viendo como las cosas salen tal como a mi me parece que deben ser. Pero esto no quita para que eche de menos la “apacible” vida del que es profesor y solo profesor, que solo piensa en sus clases y sobre todo el tiempo para inventar nuevas formas de llegar a los alumnos. Realmente, lo único que me disgusta de la Jefatura es que no me permite centrarme en las clases como creo que se merecen mis alumnos, aunque, siendo positivos, me da la ocasión (en realidad me obliga cruelmente) de aprender a distinguir entre lo importante y lo accesorio y dar a los medios y a las formas en el aula el verdadero valor que tienen.
Además, por si fuera poco, esta semana viene mi alumna de prácticas. Se llama Gema, se está formando para ser profesora y le ha caido en suerte (¿?) que yo sea su mentor. Me abruma un poco la responsabilidad de enseñar a otros esto de educar-enseñar-formar a adolescentes , yo, que aún tengo la sensación de ir a tientas por las aulas, de que me queda casi todo por aprender. Seguramente la clave sea esa y es lo que tengo intención de trasmitirle: no perder nunca de vista el hecho de que al aula se va mas a aprender que a enseñar.
Ya les iré contando como se desarrolla la semana, pero no me esperen por aquí, ya ven la hora que es y todo apunta a que los próximos siete días voy a dormir poco.
Pues si, ya ven. Y la verdad es que no me apetecía nada, porque vivía yo muy feliz con mis clases de matemáticas y mi tutoría, y mis niños de 2º de primaria, y mis clases de rugby, y mi tiempo libre y mis dibujos y mi familia… pero hay veces en las que no se puede elegir. O, bueno, en realidad si que se puede elegir: se puede elegir no hacer nada, pero si se tiene el mas elemental sentido de la responsabilidad, la elección está clara.
Pero ¿por qué yo? Bueno, supongo que si tienes que sustituir a uno de los titulares, buscas entre los suplentes al que mejor conozca el puesto. Si se lesiona Victor Valdés, Guardiola no va a sacar a Bojan o a Mascherano de portero: Sacará a Pinto. Además, he jugado toda mi vida en la primera línea y ya saben: El rugby no es un juego, es una forma de entender la vida.
Así que desde la semana pasada vuelvo a ser Jefe de Estudios de Secundaria, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene. De momento es solo hasta el 30 de junio, con el compromiso de dejarme el curso 2011-2012 organizado antes de las vacaciones de verano, que una cosa es el servicio incondicional a la causa y otra muy distinta renunciar a las vacaciones de por vida. Luego ya veremos como van las cosas, como evoluciona mi ánimo y cuantas ganas me quedan de seguir empujando en la melée, … en fin, lo de siempre.
La primera consecuencia es que este sitio va a actualizarse con mucha menos frecuencia que antes, y de Matenredando, ya, ni hablamos.
Esta noche estrenan en la Sexta la serie Walking Dead, una de Zombies que tiene muy buena pinta.
Pero como serie de zombies, para mí, la mejor es sin duda: ZOMBIS. Una producción de El Terrat (productora de Buenafuente), con guión de Berto Romero y Rafel Barceló, que además son los actores.
Tienen los nueve capítulos de la primera temporada aquí. No se lo pierdan.
Todos los años vuelvo a mi pueblo por Nochevieja. Mi pueblo no me gusta, jamás regresaría para vivir allí, pero me gusta mi casa (en realidad ya solo es la casa de mis padres, pero me gusta seguir llamándola “mi casa”), donde pasé de los 3 a los 18 años, los 15 años que definen a las personas para siempre.
Les voy a presentar, esta es mi calle, la calle Trinidad, mi casa está en el número 7:
La casa de mis padres es esa del centro, la que está pintada de amarillo oscuro.
Este año, ha aparecido en la fachada de mi casa una placa conmemorando hechos significativos de la historia de mi calle, tales como que en ella había tiendas y que en algún momento hubo una iglesia evangélica. Si, lo que leen, así de absurdo es el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan.
Mirenla más de cerca:
¿No notan nada raro? Aparte de que no se han molestado en retirar los palillos que se usan para que las piezas no se muevan mientras se seca en pegamento. ¿No?. Miren de nuevo: En la parte de arriba, mas concretamente en lo que se podría dar en llamar título. Si, eso es, pone: PLAZA SANTÍSIMA TRINIDAD. Ahora vuelvan a la primera foto y diganme: ¿A ustedes les parece una calle o una plaza?
Los responsables de este desaguisado se llaman Angel Vaquero en la realización y J.Ruiz en la documentación y en última istancia, el Sr. Alcalde, que debe ser que no tiene otra cosa mejor en la que gastar el dinero de los ciudadanos.
Se acabó el Movember 2010. Este es el resultado final:
Ha sido una experiencia divertida. Al final un poco cansado de contarle a todo el mundo la misma historia sobre la importancia de la prevención en el tratamiento del cáncer de próstata y sobre la realidad de la depresión masculina, pero creo que ha valido la pena.
Además he conseguido un MoBrother de campanillas: Carlos, que se ha dejado el bigote que a mi me hubiera gustado lucir pero no me atreví.
Tal vez el año próximo… porque habrá un año próximo ¿no?.