El Blog del Profe Miguel

Un blog muy personal

Sobre el techo del Déficit Público.

Estaba yo pensando en componer una diatriba contra la reforma constitucional que han pactado Gobierno y Oposición, cuando a través del Twitter del Teleoperador he llegado a un post donde se explica clarito, clarito qué es lo que se persigue con esta medida y que efectos va a tene sobre nuestra economía, así que si ya está escrito y muy bien escrito, para que me voy a molestar en repetirlo. Lean, lean:

Durante la crisis los economistas neoliberales proponen medidas aparentemente orientadas a facilitar que las empresas creen empleo. Para eso reducen los tipos de interés y facilitan préstamos baratos a los bancos, siempre con el objetivo de promover que las empresas se endeuden para que inviertan (contratando trabajadores y mejorando la capacidad productiva). Pero sucede que en un contexto de crisis todas esas medidas no funcionan debido a lo que se llama “trampa de liquidez”, y que se explica porque las empresas no quieren invertir porque saben que nadie va a comprar sus productos. Y como no pueden vender, lo que hacen es despedir trabajadores, y dado que esos trabajadores son también los consumidores de los productos de otras empresas, al final la economía profundiza su crisis. Es decir, por más facilidades monetarias que se les de a bancos y empresas no se saldrá de la crisis en ningún momento.

Lo que se requiere, entonces, es que el Estado empuje la economía a través del gasto público y de lo que se llama el “multiplicador keynesiano”. Cuando el Estado gasta dinero en, por ejemplo, construir una carretera, lo que está haciendo es pagar sueldos a trabajadores que antes estaban en paro y pagar a empresas del sector que antes estaban desocupadas. Eso pondrá dinero en la economía, ya que esos trabajadores gastarán ese dinero en otras empresas, y esas otras empresas contrataran más trabajadores que a su vez gastarán también el dinero en más consumo, y sucesivamente. Si el impulso inicial del gasto público está bien planificado y es suficientemente poderoso, puede salirse de la crisis. Y además eso permitirá que el Estado recaude mucho más y por lo tanto que sus ingresos crezcan. Ese crecimiento de los ingresos reducirá la brecha con los gastos e incluso podrá conseguir que sean superiores.

No tiene desperdicio, pueden leerlo completo aquí.

Por encima del déficit público

Parace que hay consenso entre PP y PSOE sobre la reforma constitucional que limita el déficit público. No podía ser de otra manera siendo el PP de derechas y el PSOE cada día más obediente con los mercados. Pero ya que estamos a reformar la constitución, a mi se me ocurren unas cuantas cosas que añadir que me parecen más importantes que la cuestión del déficit. De hecho, la siguiente lista recoge las cosas imprescindibles que debe garantizar la constitución:

  • El número de días que un ciudadano debe esperar antes de ser operado en un hospital público. No mas de diez.
  • El número de pacientes máximo que puede atender un médico en la sanidad pública. No mas de cuatro o cinco por hora.
  • El salario mínimo que debe cobrar un trabajador. El suficiente para mantenerse a sí mismo y a su familia en unas condiciones dignas.
  • La ratio alumnos-profesor en las etapas obligatorias de la enseñanza.  15 en Infantil y en primaria y 20 en secundaria.
  • El derecho a una vivienda digna de todos los ciudadanos y el precio máximo que se puede pagar por metro cuadrado construido.
  • La libertad para presentarse a las elecciones si necesidad de integrar la lista de un partido político.O incluso que para constituirse en partido político no sea necesario batallar con toda la burocracia del Estado.
  • Que cada voto valga lo mismo, independientemente de la provincia donde se emite.
  • El derecho al divorcio de manera inmediata, sin plazos y sin esperas.
  • El derecho de las mujeres a hacer con su cuerpo lo que les de la real gana sin pasar por tribunales médicos.
  • La desaparición de la religión de la vida pública española. Incluidos actos tales como la toma de posesión de los Ministros, los días festivos de nuestro Ejército, Policía y Guardia Civil,  las fiestas nacionales, regionales y locales, las vacaciones escolares, los nombres de las calles…

Con esto, para empezar bastaría.

Y si me van a decir que hay gente que no piensa como yo y que tengo respetar la opinión de los demás, les diré que estamos de acuerdo: Para cosas de este calado habría que dejar hablar al pueblo. En otras palabras: ya que van a reformar mi constitución, me gustaría que me pidiesen mi opinión a través de un referendum sobre los cambios a realizar. Si no es así, mis cambios son tan legítimos como los de ellos.

Se aceptan sugerencias en los comentarios.

 

Algo empieza a oler mal

La noche que empezó la acampada de Sol, en Madrid, creí mi obligación acudir allí, si no a apoyar (porque mi apoyo tampoco era imprescindible) sí para ver con mis propios ojos que demonios estaba ocurriendo y medir el verdadero alcance de aquella protesta masiva y pacífica.

Como ya puse en mi Facebook (lo siento, ese no es público del todo) me daba la sensación de que estaba ocurriendo algo importante y desde luego que prefería no perdermelo. Lo que ví me tuvo impresionado durante días: donde yo esperaba encontrarme un macrobotellón (yo he estado en muchas de estas en mis tiempos Universitarios y se de lo que hablo) me topé con una organización espontanea que para sí quisieran muchos colectivos “organizados”, y montones de gentes responsables de los que estaban haciendo hasta el más mínimo detalle y conscientes de que todo sus movimientos serían observados por toda la Europa Occidental y juzgados con severidad. A mi modesto entender, en aquellos días pasaron el examen Cum Laude. Como muestra un botón: Un grupo de personas, muy jóvenes, sentadas en el suelo, en corro, discutían de política y compartían una bolsa de patatas fritas. En un momento, una de ellas agarró la bolsa de patatas por el lado equivocado y las derramó todas por el suelo de la plaza. Se puso en pié, fue a buscar una escoba, barrió el montón de patatas y lo depositó en una papelera. Volvió a sentarse y siguió discutiendo. Sigo impactado por ese gesto.

Antes de seguir, me gustaría proponerles la lectura de algunas citas:

1.-

Por último, otra de las ventajas del libre cambio, de la economía liberal, consistía en estimular la competencia. Se decía: compitiendo en el mercado libre todos los productores, cada vez se irán perfeccionando los productos y cada vez será mejor la situación de aquellos que los compran. Pues bien: el gran capitalismo ha eliminado automáticamente la concurrencia al poner la producción en manos de unas cuantas entidades poderosas.

Y vienen todos los resultados que hemos conocido: la crisis la paralización, el cierre de las fábricas, el desfile inmenso de proletarios sin tarea,[...] Y el hombre que aspiró a vivir dentro de una economía y una política liberales. dentro de un principio liberal, que llenaba de sustancia y de optimismo a una política y a una economía, vino a encontrarse reducido a esta cualidad terrible: antes era artesano, pequeño productor, miembro de una corporación acaso dotada de privilegios, vecino de un Municipio fuerte; ya no es nada de eso. Al hombre se le ha ido librando de todos sus atributos, se le ha ido dejando químicamente puro en su condición de individuo; ya no tiene nada; tiene el día y la noche; no tiene ni un pedazo de tierra donde poner los pies, ni una casa donde cobijarse; la antigua ciudadanía completa, humana, íntegra, llena, se ha quedado reducida a estas dos cosas desoladoras: un número en las listas electorales y un número en las colas a las puertas de las fábricas.

2.-

Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, un mundo escindido en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos en una España en ruina moral, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas.

3.-

El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertirla se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas.

Bonito, ¿verdad?

Volvamos a las noticias del día. Esta mañana, los diputados catalanes electos lo han tenido muy difí­cil para llegar hasta el edificio del Parlament de Catalunya. Algunos han sido agredidos, otros, para evitarlo han tenido que entrar como si fuesen delincuentes, dentro de un furgón policial. El futuro President, directamente en helicóptero. Y el caso es que lo único que  ellos pretendían era cumplir con la voluntad popular que les había elegido para ser sus representantes.

La otra noche el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, fue acosado y perseguido hasta su casa por unos tipos que protestaban porque les habían quitado un par de horas de su fiesta. No creo que Gallardón  sea homófobo (tampoco tengo pruebas de lo contrario), pero es injusto acosar a un ciudadano de esa manera por prohibir una fiesta en cumplimiento de su deber y sus obligaciones como Alcalde, no lo olvidemos, recién elegido por los ciudadanos.

Hace unos días les hablé de la necesidad de elegir bien a nuestros representantes (no tiene sentido elegir gatos para gobernar a ratones), pero, nos guste o no, esos son los que hemos elegido, y si no nos gustan, deberíamos haber elegido otros, pero hoy por hoy esto es lo que hay y habrá que aguantarse

Tengo una cita más del mismo individuo propietario de las tres anteriores, que seguramente habrán complacido a alguno de mis lectores. Esta les va a gustar un poco menos, pero recuerden: es el mismo tío hablando en el mismo momento para las mismas personas:

4.-

Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho al hablar de “todo menos la violencia” que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria.

Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro que hemos de afanamos en edificar.

 

El autor de las cuatro citas es un tal José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española (mas adelante FE de las JONS). Tres de ellas están sacadas directamente del discurso fundacional del partido, en 1933 que, para los muy jóvenes que aún no han estudiado esto en CC. Sociales, era un partido de corte Nacional-Sindicalista. Al estilo de los Camisas Negras de Mussolinni o de los Nazis de Hitler.

Debo reconocer que este es un post tramposo, porque la situación actual, pese a lo que pueda parecer, no es la misma que en los primeros años 30 y citar sin decir el autor está feo. Pero todo esto me sirve para destacar un detalle pequeño pero muy importante. La muchacha que barría las patatas fritas en la Puerta del Sol estaba en la acampada como individuo, para hacer oír su voz y dejar constancia de su opinión. A cambio, lo que esta mañana agredió a los parlamentarios Catalanes o persiguió a Gallardón fue una masa enfurecida, que como todas las masas, es irracional,gregaria, estúpida y  manejable. Deberíamos vigilar estas cosas. El fascismo está al acecho.

Quizá por eso el Conseller Felip Puig decidió desalojar a los acampados de Barcelona, conjunto de individuos, para sustituirlos por una masa de hinchas del F.C. Barcelona que celebraban algo que decían que habían ganado.