Cuando ustedes lean esto será 29 de marzo y estaremos en plena jornada de huelga que yo secundaré.
En mi entorno laboral creo que seré el único que irá a la huelga, y mi decisión no ha sido del todo entendida por mis compañeros, así que voy a explicar por qué no voy a ir a trabajar.
Como muchos de ustedes ya saben trabajo en una Cooperativa de Trabajo Asociado dedicada a la enseñanza. Una cooperativa de trabajadores, vaya. Soy, por tanto, trabajador autónomo. Además, como co-propietario de la empresa, soy, en cierto modo empresario, puesto que contrato a trabajadores. Desde ese punto de vista, yo debería estar contento con la reforma laboral, puesto que me permite emplear gente sion adquirir ningún compromiso con ellos: Cuando no me sirvan los pongo en la calle prácticamente gratis. Pero hay vida más allá de mi empresa y de mis bolsillos. Como ciudadano es mi deber pensar en el bien común además de mis propios intereses a corto plazo.
Estoy en huelga porque la Reforma Laboral me parece un despropósito que solo conseguirá crear más paro y mas exclusión social. Cierto es que en mis condiciones laborales a mi no me afecta la reforma: la empresa es mía y no me voy a despedir a mí mismo, pero es que yo tengo una familia: mi mujer es trabajadora por cuenta ajena y ahora mismo está en la cuerda floja: mañana podría contraer una enfermedad que le hiciera estar de baja diez días (una rotura de menisco), y en esas circunstancias sería procedente su despido. Lo mismo les ocurre a mis hermanos y a sus respectivas mujeres. Y a muchos de mis amigos. La Reforma Laboral del Gobierno les condena a todos a la inseguridad laboral, a vivir con el riesgo de ser despedidos en cualquier momento sin apenas indemnización. En esas condiciones, mis hijas, que aún no juntan 13 años entre las dos, van a heredar un modelo laboral con el que no podrán diseñarse una carrera profesional, ni hacer planes a largo plazo, ni tener una seguridad laboral.
Además yo soy profesor y me preocupan mis alumnos y su futuro inmediato. Estos chicos que hoy escuchan lo que digo y me cogen apuntes, pasado mañana serán trabajadores, y les aguarda un futuro incierto. Creo que también debo luchar por ellos y por su futuro.
Así que por mi famila, mis amigos, mis hijas y mis alumnos, es mi obligación acudir a la Huelga General.
Y si, usted que está leyendo esto, hoy ha ido a trabajar, sepa que también estoy haciendo huelga (y dejándome una parte de mi sueldo) para defender sus derechos, aunque no se los merezca.
