Lo reconozco: soy un fanático de las pegatinas decorativas, y la verdad es que hay algunas impresionantes.
Pero las cosas molan mas si se las hace uno mismo, así que, como no puedo tener las manos (ni la cabeza) quietas me fui a la ferretería y me hice con un rollo de vinilo adhesivo (el aironfix de toda la vida en versión ferretería, que es mucho más barato que en versión papelería, 0’75€ frente a 4€ el metro). Y me dispuse a maquinar algo para pegar en la pared.
Después de dar unas vueltas por ahí, no encontré nada que me convenciera (demasiado simple, demasiado complejo…) así que me cogí un lápiz y me puse a hacer mi propio diseño. Unas flores para la pared que hay sobre la mesa de trabajo de mi mujer.
Lo primero es hacer un boceto sobre papel del diseño que se quiere trasladar a la pared.
Hay que tener en cuenta que los colores son planos, y que los volúmenes hay que insinuarlos variando las perspectivas, porque aquí no se admiten sombreados. A mí me fue muy útil pensar en el negativo de las flores que quería recortar, se recortan las formas y se deja que los trazos los complete nuestra imaginación.

La plantilla recortada y colocada para irla pasando al vinilo ordenadamente. Ojo: ¡Las piezas se calcan al revés!
Luego se recortan las piezas del motivo (en este caso los pétalos, los tallos y las hojas) y se trasladan al vinilo, con mucho cuidado, porque para calcarlas en el vinilo hay que ponerlas al revés de como las hemos dibujado.
Finalmente solo nos queda ir pegando las piezas recortadas en vinilo con mucho cuidado en la pared elegida. Si el vinilo es de buena calidad es muy difícil despegarlo, por eso es conveniente comprarlo del barato, por si nos arrepentimos y hay que despegarlo.
Este es el resultado final:
Actualización: No se vayan todavía AÚN HAY MÁS…. Y MÁS AÚN


