Leo en Público que el PP obtendría una ventaja de mas de 13 puntos sobre el PSOE en unas elecciones celebradas hoy, y la verdad es que no me extraña nada.
En las últimas elecciones catalanas el Partido (llamado) Socialista fue barrido del poder por los ciudadanos y sustituido por un partido nacionalista, justamente el mismo partido nacionalista que gobernaba siete años atrás.
A mi modesto entender (que tampoco se crean yo de esto de la política entiendo mucho) el problema es el programa electoral, o más bien el poco respeto por dicho programa. En otras palabras: si los ciudadanos te eligen para sustituir a un partido nacionalista no puedes gobernar como otro partido nacionalista, porque el pueblo no es idiota, y siempre prefiere el original a la copia. Y así ha sido.
Ahora tenemos al PSOE legislando como un partido de derechas, promoviendo iniciativas como la Ley de Economía sostenible (con su apéndice sobre el cierre preventivo de webs), la reforma laboral ( mas bien reforma del despido) o la reforma de las pensiones. Tanto es así que están copiando palabra por palabra el programa electoral del PP. Y a todo esto, Rajoy callado. Aunque le estén pisando el programa electoral. Rajoy sabe que el pueblo no es idiota (al menos los votantes de izquierda no lo son) y que la masa electoral una vez más, volverá a preferir el original a la copia; volverá a elegir un partido de derechas consecuente antes que a uno de izquierdas que traiciona a su electorado.
Yo voté al PSOE en las últimas elecciones, y, sinceramente, lo hice por el miedo que me daba tener a la derecha gobernando, igual que muchos otros ciudadanos de izquierdas, que nos creimos aquello de ¡Que viene la derecha!. Nos salió el tiro por la culata, porque la derecha venía, pero venía disfrazada: ahora mismo lo que tenemos en el gobierno es una mala copia del PP haciendo de las suyas contra los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos en general, castigando a los más débiles y preservando los privilegios de los poderosos, culpando a los obreros de la codicia de los patronos y obligándonos a trabajar más años para acabar cobrando menos.
En las próximas elecciones, que me apuesto una mano a que se celebrarán en otoño, creo que votaré en blanco.
















