
Este libro no estaba en la lista inicial, pero ya saben ustedes que soy un maestro en saltarme cualquier atisbo de planificación.
Vi la película hace muchos años,allápor 1988, en los cines Renoir, donde me pasaba las tardes, en lugar de ir a clase o dedicarme a estudiar. Entonces el cine era mi principal prioridad. Me encantó. La ví varias veces mientras duró en cartelera, y luego alguna vez más en los cineclubes de los Colegios Mayores, donde podías ver buenas películas por unas 100 pesetas (para los muy jóvenes, alrededor de 60 céntimos) y si eras de verbo fácil y fluido podías ligar con enorme facilidad.
Sabía que estaba basada en un cuento de Joseph Roth, pero hasta el otro día no tuve curiosidad por leerlo. Estaba en una librería seleccionando libros para llevarme de fin de semana, y de repente lo ví en el estante y pensé que había llegado el momento.
Me lo leí de un tirón, yendo de copiloto, en menos de una hora. No tiene mucho mérito, pues es un cuentecillo de menos de 80 páginas de letra bien grande, pero de una profundidad majestuosa. Es la historia de un vagabundo en París (un clochard) que de repente se encuentra con un hombre que le hace una propuesta: le prestará un dinero que deberá devolver en la iglesia de Sainte Therèse des Lisieux. A partir de ahí, al vagabundo le van ocurriendo una serie de circunstancias que le acercan y le alejan sucesivamente de su objetivo: devolver los 200 francos. El libro es una profunda reflexión sobre los valores y la integridad del ser humano y sobre la dificultad de permanecer fiel a uno mismo. Pero esta es mi lectura, y esta, como todas las grandes obras, tiene una diferente para cada lector; les animo a encontrar la suya.
Para engordar un poco el volumen se han añadido un prólogo irritante de Carlos Barral, que hace una apología de los borrachos, demostrando claramente que jamás le tocó convivir con un alcohólico. Y un epílogo que le añade un poco de mistica tanto al relato como a su autor.
Merece la pena leerse, aunque si lo pueden encontrar en la biblioteca municipal, tal vez sea la mejor opción, puesto que sale carillo.
Y si no les gusta leer pueden ver la película (en Youtube la tienen dividida en 12 capítulos y en español), que es una obra maestra, y tan fiel al libro que los diálogos están copiado palabra por palabra.
Por cierto, que ya que estaba, pillé también, del mismo autor, Izquierda y Derecha, una nueva traducción de A Diestra y Siniestra, recién publicada. Ya les contaré.