El Blog del Profe Miguel

Un blog muy personal

“Fantasmas”, de Chuck Palahniuk

Querido Rinzewind:

Aunque no tengo el place de conocerte personalmente, tengo mucha confianza en tu criterio literario, así que guiado por él me propuse leer algunas cosillas de Chuck Palahniuk. Ya había leido El Club de La Lucha y hace poco leí Asfixia. Ambos me encantaron, pero del segundo me pareció excesiva la carga escatológica.

Al empezar a leer Fantasmas, las primeras páginas me parecieron muy interesantes: nunca había leido una presentación de personajes tan original. Poco elegante, demasiado tosca, pero original. Sin embargo, al leer la primera historia, me quedo con la sensación de que detrás del lenguaje explicito, soez, no queda nada. La historia es tan simplona que uno tiene la impresión de haberla leido en forma de leyenda urbana en algún correo basura (un lugar común con el primer capítulo de Asfixia)

Probablemente el libro luego remonte y se convierta en una buena historia, pero de momento se va a quedar en la estantería un par de semanas. Le daré una segunda oportunidad más adelante, pero ahora tengo cosas muy interesantes que leer y no estoy para perder el tiempo con guarrerías.

Atentamente:

El Profe Miguel.

“La Leyenda Del Santo Bebedor”, de Joseph Roth

Este libro no estaba en la lista inicial, pero ya saben ustedes que soy un maestro en saltarme cualquier atisbo de planificación.

Vi la película hace muchos años,allápor 1988, en los cines Renoir, donde me pasaba las tardes, en lugar de ir a clase o dedicarme a estudiar. Entonces el cine era mi principal prioridad. Me encantó. La ví varias veces mientras duró en cartelera, y luego alguna vez más en los cineclubes de los Colegios Mayores, donde podías ver buenas películas por unas 100 pesetas (para los muy jóvenes, alrededor de 60 céntimos) y si eras de verbo fácil y fluido podías ligar con enorme facilidad.

Sabía que estaba basada en un cuento de Joseph Roth, pero hasta el otro día no tuve curiosidad por leerlo. Estaba en una librería seleccionando libros para llevarme de fin de semana, y de repente lo ví en el estante y pensé que había llegado el momento.

Me lo leí de un tirón, yendo de copiloto, en menos de una hora. No tiene mucho mérito, pues es un cuentecillo de menos de 80 páginas de letra bien grande, pero de una profundidad majestuosa. Es la historia de un vagabundo en París (un clochard) que de repente se encuentra con un hombre que le hace una propuesta: le prestará un dinero que deberá devolver en la iglesia de Sainte Therèse des Lisieux. A partir de ahí, al vagabundo le van ocurriendo una serie de circunstancias que le acercan y le alejan sucesivamente de su objetivo: devolver los 200 francos. El libro es una profunda reflexión sobre los valores y la integridad del ser humano y sobre la dificultad de permanecer fiel a uno mismo. Pero esta es mi lectura, y esta, como todas las grandes obras, tiene una diferente para cada lector; les animo a encontrar la suya.

Para engordar un poco el volumen se han añadido un prólogo irritante de Carlos Barral, que hace una apología de los borrachos, demostrando claramente que jamás le tocó convivir con un alcohólico. Y un epílogo que le añade un poco de mistica tanto al relato como a su autor.

Merece la pena leerse, aunque si lo pueden encontrar en la biblioteca municipal, tal vez sea la mejor opción, puesto que sale carillo.

Y si no les gusta leer pueden ver la película (en Youtube la tienen dividida en 12 capítulos y en español), que es una obra maestra, y tan fiel al libro que los diálogos están copiado palabra por palabra.

Por cierto, que ya que estaba, pillé también, del mismo autor, Izquierda y Derecha, una nueva traducción de A Diestra y Siniestra, recién publicada. Ya les contaré.

Mi ordenador ha muerto

Se le ha parado el corazón. O lo que es lo mismo: la fuente de alimentación de ha ido al otro barrio, empezó a oler a quemado por la mañana, pero yo pensaba que eran las tostadas (lo juro) y no le hice caso. Esta tarde ya no duraba en marcha más de veinte minutos, y hace un rato acaba de fallecer.

Así que mientras saco tiempo para ir a comprar una nueva e instalarla, les atenderé desde mi portatil. Si, ese portatil que solo tiene dos años y que no es compatible con Windows 7.  La próxima vez que tenga que elegir un portátil, ASUS no va a estar en las primeras opciones.

“Una vida en China”, de Li Kunwu y P. Ôtié

De este libro oí hablar en mi programa favorito de radio (la radio, cómo no). Es la historia de la Revolución China, liderada por Mao, vista desde la perspectiva de un niño que nace con la misma revolución y vive su infancia inmerso en esa locura.

El dibujo es magistral, como pocos que yo haya visto. Nada de “linea clara” , ni vaciados al estilo  Frank Miller (copiado hasta el aburrimiento), ni ninguno de los estilos europeos actuales: es trazo firme, barroco, expresionista a veces. Pasa de la caricatura al retrato con una facilidad pasmosa, y define a los personajes con precisión de cirujano: Sabemos cómo es el padre del protagonista desde la primera viñeta, como si le conociéramos de toda la vida, solo con mirar la expresión de su cara. Eso sólo está al alcance de los maestros.

Y en cuanto a la historia, en una primera lectura se queda uno con la sensación de que es poco profunda, y se espera un poco más de rigor o de análisis de las situaciones. Pero si se vuelve a leer se comprende que es la Revolución China contada por un niño de 10 años que la vive en primera persona. Sólo desde ese punto de vista se pueden contar las atrocidades cometidas en nombre de “la libertad” sin juzgarlas, solo presentándolas tal cual fueron.

En resumen, que me ha gustado muchísimo, sin duda el mejor comic que he leído este año, más incluso que Puta Guerra!, de Tardí. Espero con ansiedad la aparición del segundo volumen para el otoño.

Un casco para la moto

Nunca he tenido moto, ni he querido tenerla, ni siquiera de más joven, principalmente por la seguridad. Pero estos cascos son tan fashion que me estoy replanteando lo de la moto.

No me digan que no me quedaría bien este:

Tienen más en esta página web, pero ya les adelanto que no solo no están a la venta sino que ni siquiera existen: es una idea de una empresa rusa de publicidad.

Una siesta de doce años

El siguiente artículo se publicó en el diario Avui el 25 de octubre de 2009. A mi me ha llegado por e-mail a través del newletter de la editorial Graó, de cuya revista de Matemáticas, UNO, soy suscriptor (y me la leo y todo, si, si). Como he sido incapaz de encontrar el enlace al sitio original les enlazo el sitio de Graó donde está publicado y lo copio integramente aquí porque me parece que es de lectura obligada para todo aquel que se dedique a la tarea de educar niños (propios o no):

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.


Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.


Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga. Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba.

Si te interesa, sigue leyendo…

“Asfixia” de Chuck Palahniuk


Ya me lo habían advertido: Un libro de Palahniuk puede calificarse con muchos adjetivos, pero “agradable” no es uno de ellos. Tampoco lo son “amable” ni “sencillo”.
Asfixia es la historia de un adicto al sexo que acude a terapia solo para “pillar cacho”, que arrastra unos tremendos traumas infantiles fruto de una madre psicótica, que sobrevive haciendo de figurante en un alucinógeno (textualmente) parque temático y simulando ataques de asfixia en restaurantes para que otros comensales le salven la vida y se sientan en duda con él. El protagonista se rodea de una cuadrilla de personajes, cada uno menos cuerdo que el anterior, de manera que al final llegas a la conclusión de que el único que ve las cosas como son y que de verdad está en sus cabales es él, y te acaba cayendo bien. Incluso le coges cariño al tipo.
La historia está muy bien llevada, casi tanto como en El Club de la Lucha y las situaciones van enganchando unas con otras de manera magistral, salvo, tal vez, el final de la historia del médico de su madre, que está un poco traída de los pelos, pero que no deja de sorprender. La novela es divertida en algunos momentos, incluso tiene momentos tronchantes. Para que se hagan una idea, el protagonista es un poco “Me llamo Earl” pero un poco más inteligente, resentido con e mundo y adicto al sexo.
Sin embargo, el lenguaje crudo, soez a veces, las situaciones descarnadas, presentadas tal cual, sin metáforas ni anestesias, sobre todo al principio, hacen que la lectura se ponga muy cuesta arriba y haya que hacer un esfuerzo por no tirarlo a la papelera. Pero si se consigue atravesar la barrera de las 60 páginas, hay que reconocer que es un libro que engancha. Yo me lo he leído en dos sentadas, en menos de 24 horas.

Se lo recomiendo vivamente si son ustedes aficionados a las emociones fuertes y tienen más de dieciocho años.
Por cierto que en 2008 se hizo una película que no se si llegó a estrenarse en España, aunque el IMDB dice que sí (el 21 de noviembre de 2008, al parecer) el trailer AQUÍ.

Preparando el verano

Como mañana cojo vacaciones, esta tarde me he ido con Raquel a Madrid a comprar los libros que me voy a leer este verano (en realidad el mes de julio, a primeros de agosto tendré que ir a por más, si no antes). Tras gozar de un café en el Starbucks ( me dirán lo que quieran, pero no hay un granizado como el del Starbucks) nos dirigimos a nuestra librería favorita y a otra que no lo es tanto pero que tiene de todo.

En definitiva, que lo que ha caido es lo siguiente (por riguroso orden de preferencia):

Inside Moebius.

El segundo tomo del ajuste de cuentas que se tiene Jean Giraud con su pasado y con su presente. Ya hable aquí hace poco del primer tomo, que me impresionó tanto que no puedo dejar de leer el segundo. En Francia ya van por el quinto…

Una vida en China.

Otro comic, esta vez chino, de Li Kunwu concretamente.

Li Kunwu nació y se crió en tiempos de Mao, y es uno de los ilustradores y dibujantes más importantes de China, que ha pasado los últimos 30 años dibujando carteles de propaganda para el Partido Comunista. Ahora pone en papel sus recuerdos de la revolución cultural y nos muestra lo que fue la vida en la segunda mitad del sigo XX en China.

Lo he comprado porque oí hablar de él en la radio y me pareció una buena manera de meterme en un tema que me llama mucho la atención pero del que desconozco absolutamente todo: La Revolución Cultural China.

Los pálidos señores con las tazas de moka.

de Herta Müller, la poetisa Premio Nobel de 2009. Hace muchos años que no leo nada de poesía, es posble que lo último que leí en poesía fuera  T.S. Eliot (ahí es nada). Le tengo ganas porque es un libro muy bonito y ya saben ustedes que me pirran los libros con ilustraciones.

Además es uno de mis regalos de cumpleaños.

Fantasmas

y

Asfixia

De Chuck Palahniuk. Ya leí en su día El Club de la lucha y me impresionó mucho su estilo y la forma de llevar al lector por caminos angustiosos. Entre eso y que Rinzewind se está poniendo un poco pesado con el señor Palahniuk, he decidido que si el año pasado fue el verano de Sandor Marai, este va a ser el de Chuck Palahniuk (es que yo a Rinzewind le tengo mucho respeto, que quieren que les diga…).

Por supuesto que al menos otros tantos tienen que caer durante el verano, pero esto, para empezar no está mal. Les prometo comentarlo uno a uno según vayan cayendo (he oído risas al fondo?)