sep 10
1
Primer día de curso, primer día de profe. Sólo profe.
Como todos ustedes ya sabrán, ya no soy Jefe de Estudios. Eso es muy bueno para mi salud física y mental. Y para mi vida personal.
Ya no tengo que coordinar nada, ni estar atento a los movimientos de todos los profesores. Ni preguntarme como se sentirán o que es lo que les preocupa. Ni preocuparme por las mesas, ni las sillas, ni las clases. Ni si los alumnos o los profesores están en sus aulas de examen.
Ya no soy la referencia para las dudas, ya no soy la cabeza visible ni el punto de referencia, ya no me toca adelantarme a los problemas ni insinuar su cercanía para que los profesores los vean venir.
Ya no tengo que tranquilizar a nadie cuando tenga un problema gordo ni resolverles los problemas o sugerirles soluciones. Ya no tengo que animarles a seguir adelante cuando tengan un mal día ni convencerles de que el error no solo es inevitable sino que forma parte indisoluble del proceso de aprendizaje.
Ya no tengo que tener cuidado con mis palabras, ni con mis actos, ni con mis estados de ánimo. Nada de lo que diga o haga será interpretado. Ni mis caras ni mis gestos. Ahora soy yo quien puede permitirse tener un mal día y no sentir remordimientos.
Porque un Jefe de Estudios, como cualquier otro coordinador de equipo, se encarga de todas esas cosas y muchas más: Adelantarse a los problemas, resolverlos, gestionar voluntades, motivar y animar para que cada profesor se sienta libre para desarrollarse plenamente…
Ahora el cargo lo sufre otro; otro que se ocupará de todo esto, con su propio estilo y sus propios criterios, y yo podré dedicarme a lo único que de verdad sé hacer bien y lo que mas placer me produce: Enseñar matemáticas. Estaré en mis clases con la cabeza centrada en mis ecuaciones, mis fracciones y mi geometría.
Empieza el curso. Y va a molar…
ago 10
31
Recuerden el chiste clásico:
-Oye, ¿sabes que se ha muerto Mao?
-¿Si? No jodas, con la buena cerveza que hacía.
Pues resulta que no era un chiste:

ago 10
30

Parce ser que Benedicto XVI (el artista antes conocido como Joseph Ratzinger) le está pidiendo a Dios por la vida de los 33 mineros de Chile. Y digo yo una cosa: Si Dios es responsable de que los mineros sobrevivan, ¿no será responsable tambien de que se les haya caido encima la mina?
Yo esta omnipotencia selectiva que padecen los dioses nunca he llegado a entenderla. Sería más sensato pedirles ayuda a los ingenieros.

Mientras tanto ellos se lo toman con sentido del humor:(copy-paste de El País)
“Nunca había estado tanto tiempo dentro de una mina(*)”.
Firmado:
“El eyaculador precoz”.
(*) En Chile y Argentina una mina es una mujer.
ago 10
29
El video tiene algo más de un año y el contexto es aquella noche de furia de unos chicos de Pozuelo durante las fiestas.
Como de costumbre, Gabilondo metiendo el dedo en la llaga y acertando.
ago 10
25
Atención espoiler. Si no han visto la película no sigan leyendo.

Yo creo que la peonza no cae. Creo que Cobb está soñando y que por fin, al olvidar a su mujer consigue terminar su sueño, y volver a ver las caras de sus hijos y ese sueño que termina es el que empieza en la cueva de Yusuf cuando van a probar las drogas. Porque el objetivo no es hacer que el pijo-ejecutivo deshaga la empresa de su padre, ese es el escenario que se montan sus amigos para implantarle a Cobb la idea de que debe olvidar a su mujer y pasar página.
Sus opiniones en los comentarios.
ago 10
24
Recuerdo perfectamente el día en que las matemáticas empezaron a interesarme: Era 1982, y mi profesor era D. Miguel Adán Oliver, yo estaba en 2º de BUP y era un alumno, por lo general, perezoso, acostumbrado a superar las matemáticas de la EGB sin ningún esfuerzo. Me pasaba las clases dibujando en los márgenes del libro y en la superficie de mi mesa, jamás prestaba atención al profesor (pese a estar siempre sentado en las primeras filas) y por supuesto no estudiaba nunca. Miguel Adán fue el primer profesor que tuvo la osadía de suspenderme en Matemáticas, ¡a mí! que jamás había bajado del notable. Me mandó a junio en 1º (amago con la derecha) y a septiembre en 2º (directo a la mandíbula y KO). Pero eso no fue el detonante, me dolió, pero no me hizo estudiar, de eso se encargó otro un año más tarde.
El momento ocurrió hacia el final de la clase. No se lo que explicaba en ese momento, porque (como ya dije) estaba distraído, pero me figuro que sería algo relativo a conjuntos de números enteros. El profesor pronunció la palabra “infinito”, yo levanté los ojos, y añadió: “como los dos son infinitos del mismo tamaño, hay tantos números enteros como números pares”. Sin levantar la mano interrumpí: ¿Cómo puede ser eso si los números pares estan dentro de los naturales? Tiene que haber el doble de enteros que de naturales”.
Recuerdo ese momento como uno de los silencios más incómodos que he vivido. Pensé que mi pregunta ya habría sido formulada por otro compañero un momento antes y yo no me había enterado (lo cual no sería de extrañar) y supongo que el profesor pensó: “Vaya, dos años sin hacerme ni puto caso y ahora me interrumpe con esto”, pero en lugar de mandarme callar (yo lo hubiera hecho) cortó su clase para intentar hacerme entender el concepto de numerabilidad. No se si es que le pillé con la guardia baja o que vio una vía por donde engancharme, o que por primera vez alguien de secundaria le hacía pregunta que ponía en cuestión lo que decía en el libro, pero el caso es que dedicó un buen rato a convencerme de que estaba equivocado. Y lo consiguió dibujando unos puntitos en la pizarra y uniéndolos con flechitas.
Ese día salí de clase sabiendo que hay tantos números pares como naturales (pares e impares juntos), sin entender ni una sola palabra de la argumentación, pero con la sensación de que las matemáticas eran todopoderosas, con las matemáticas no existe discusión posible: el profesor siempre tiene razón porque tiene argumentos. Argumentos que me costaba asimilar, pero que eran de una lógica y una sencillez incontestables. Me sentí derrotado, como un caballo que acaba de ser domado. Por primera vez mis ideas preconcebidas habían sido tumbadas por un dibujito en la pizarra que demostraba que hay tantos pares como números en total. Repetí ese esquema muchas veces en mi casa, tratando, por un lado de entenderlo, y por otro de encontrarle alguna fisura por donde poder desmontarlo, pero no había forma. No lo entendía, pero no podía rebatirlo. Aquello era cierto aunque chocara frontalmente con mis prejuicios. Creo que esa fue la primera vez que estudié algo de matemáticas en serio. Luego, muchos años después, acabé licenciándome en CC. Matemáticas en la Complutense, y sería inexacto (e injusto) decir que fue por su culpa, pero igual que en la película Origen, Miguel Adán implantó en mi inconsciente la idea de que las matemáticas eran poderosas y el deseo de dominar aquellas ideas que podían enfrentarse a los prejuicios y salir victoriosas sin más que unos dibujitos en la pizarra. Pienso mucho en aquel profesor, y en los motivos que le llevaron a dejar de lado a todos los demás alumnos para hacerme entender a mí la numerabilidad. Y le agradezco mucho el gesto. Me acuerdo de él cuando un alumno me interrumpe una clase para preguntarme algo que le inquieta y le contesto siempre con la esperanza de plantar en él una semilla que acabe dando frutos y devolver así el favor que yo recibí.
ago 10
23
Anda Rajoy estos días prometiendo que si el PP gana las próximas elecciones bajará los impuestos a todos. Así, A TODOS, el de trasmisiones y el de la renta, los que gravan a los ricos y a los pobres, como si fueran iguales y fueran los mismos, y lo dice sin reirse ni nada.
Por supuesto que no nos explica cómo lo hará, si bajando el IVA, o disminuyendo el impuesto de sociedades, o reduciendo los impuestos y tasas municipales, o… supongo que para que el Gobierno no le robe las ideas.
En la otra esquina del ring (¿saben que La Sexta está programando todas las peliculas de Rocky?)aparece José Blanco avisando de que pagamos pocos impuestos y a la que nos descuidemos nos los van a subir. Lo dice como el que avisa de un terremoto o algo peor, para que nos vayamos preparando de una cosa malísima de la muerte que nos va a pasar.
Me llama la atención esa victoria dialéctica de la derecha: han conseguido que la palabra impuesto tenga connotaciones negativas. El mensaje “Pagar impuestos es malo” ha calado en nuestro inconsciente. Pero bueno, aceptemos que es mejor no pagar impuestos, cojamos cada uno el dinero de nuestros impuestos (que no es poco) y con él intentemos hacer una carretera, o un hospital, o un colegio para nuestros hijos. Intenten pagarse su propia policía y su propio servicio de recogida de basuras. Con lo que les sobre aprovechen para conservar los parques de su ciudad y háganse una linea de ferrocarril y un aeropuerto, por si se les ocurre irse lejos de vacaciones.
Ninguno de nosotros puede pagar todo eso por sí mismo, todo eso sale de los impuestos, por eso cuanto menos paguemos menos servicios tendremos, y solo tendrán acceso a los servicios básicos (sanidad, educación, seguridad…) aquellos que puedan pagárselos (curiosamente, son los más ricos los que mas fuerte gritan pidiendo menos impuestos).
Así que no nos dejemos engañar: pagar impuestos no solo es necesario, es que además es bueno. Es bueno para cada uno de nosotros individual y colectivamente (Barrio, Municipio, Comunidad, País, Sociedad…). Más impuestos harán una sociedad mejor, más sólida, mas confiada y más solidaria.
La cuestión de fondo no debería ser esa. Lo que de verdad importa es la gestión que se haga de esos impuestos, porque si no se hace bien, tanto da pagarlos como no pagarlos. Lo que yo le pido a mi gobierno no es que baje los impuestos, sino que el dinero recaudado se emplee de manera correcta. Y los ciudadanos no siempre tenemos la sensación de que se gaste el dinero justo en la causa correcta, sino más bien lo contrario, el caso de la Comunidad de Madrid es sangrante, por ejemplo, pero no es el único, también aquí.
Por tanto: Más impuestos, pero mejores servicios, por favor.
ago 10
22
Visto en las fiestas de Quiruelas de Vidriales.
(Clic en la imagen para verla mas grande)
Ains, la España Profunda…
ago 10
21
De repente, abres una caja de trastos de la mudanza y te encuentras con un trozo de tu pasado. Esta vez en forma de cuaderno lleno de bocetos de acuarela. Por las fechas, que suelo anotar a la espalda de cada papel que ensucio, debí comprarlo en octubre de 2000 y lo abandoné en mayo del año siguiente. Está lleno de despropósitos, pero como siempre, si uno busca bien puede encontrar cositas interesantes.
Pueden ver algunos (lo mínimamente presentable) en la sección de Dibujos.
ago 10
20
¿Por qué la camiseta del Barça cada año se parce más a un esquijama comprado en un mercadillo?
